están jubilados así que a Oscar le cuesta mucho andar y necesita de la ayuda de un bastón para ir de un sitio a otro.
Fue entonces cuando desde la cocina se escuchó a Paula que decía: - ¿Qué habrá traído a Julio por aquí?...porque hoy es miércoles.- Dirigiéndose hacia Oscar que todavía no había llegado a la puerta.
El contestó: - Si es raro hoy no es el día del pollo con patatas y de postre flan con nata.- Y otra vez sonó el timbre. – ya va ya va- dijo Oscar. Abrió la puerta, tras ella Julio, como era de esperar. Pasó tras saludar a su padre se dirigió hacia la cocina pero de camino hacia ella fue interrumpido por Oscar quién le dijo: - ¡¡¡ Ehh jovenzuelo !!! ¿es esa forma de aparcar el coche pisando todo el Jardín?, me paso toda la mañana regando las flores, cortando el césped, podando los setos, hablando con las plantas para que ahora vengas tú y me fastidies…¿es que no tenemos zona de aparcamiento en la parte de atrás de la casa?- le dijo el padre, Oscar, con enfado y cariño a la vez.- Venga padre que hoy tengo algo de prisa- le contestó Julio mientras le daba un beso en la mejilla. Y prosiguió su camino hacia la cocina donde saludó a su madre y le dijo: - Mamá he venido para saber si todavía tenéis aquella maleta que utilizabais para vuestros viajes y si me la podéis dejar.-
Paula contestó: - Si claro, está en el trastero, en el armario de las mochilas viejas al fondo- y antes de que pudiera terminar, Julio salió disparado dirección al armario. Nosotras, no entendíamos lo que pasaba, tampoco Julio se había explicado mucho, pero de pronto allí estaba. Subido a la escalera abriendo las puertas del armario y sacando a una mochila tras otra. A la pequeña Nikeser, a la ya vieja y descosida Pumote así una tras otra hasta que me encontró. Volvió a meter a todas en aquel oscuro armario, mientras yo me despedía de ellas,( por lo que pudiera pasar). Yo ya soy algo vieja y había recorrido mucho mundo con aquella familia y conocía a Julio desde que era un niño. A Julio, lo había visto crecer, a la niña de la familia Vinllesa la había acompañado en muchos de sus viajes por el mundo, Alberto y a Talo apenas los conocía pues cuando ellos nacieron la familia dejó de viajar menos y empecé a pasar más tiempo en el armario.
Julio cerró las puertas del armario me cogió por mi asa, y bajamos la escalera de la planta superior, cuando se para en mitad del trayecto, vuelve a subir al trastero me deja en el suelo de la habitación cuando se oye: – ¿La has encontrado?.- Un grito que provenía de la planta de abajo, su madre, Paula. Pero Julio está buscando algo por aquella habitación…- ahhajá aquí está. Tú también te vienes con nosotros.- Había cogido una caja llena de cosas, yo todavía no sabía lo que eran, más tarde lo descubrí.
Bajamos nuevamente las escaleras cuando: - ¿Cómo has tardado tanto Julio? Preguntó la madre: - Madre, aparte de la maleta, me llevo esta caja y…
Durante un par de horas mantuvieron una conversación donde Julio le explicó a su madre lo que iba a realizar conmigo. Por supuesto que yo, ¡ “puse la oreja” ¡ y escuchando lo que le contaba me quedé fascinada, pues otra vez volvía a ver mundo porque iba a viajar. Aunque ésta vez de Cole en cole haciendo algo que jamás había pensado....